Gaultier en 28 fotografías

Andy Warhol dictaminó que lo que hacía Jean Paul Gaultier era “verdaderamente arte”. En la élite de la moda hay, para el que quiera mirar con detenimiento, arte fluyendo incesantemente. Fotógrafos, modelos, incluso músicos y actores se alían con los diseñadores y con las grandes cabeceras de moda mundiales para dar lugar a instantáneas como éstas. Cindy Sherman, Sarah Moon o Nan Goldin han capturado estilismos de Gaultier entre los grandes fotógrafos de moda como Lindbergh o Avedon. Bjork, Kurt Cobain  y Nico han posado con sus diseños. Aquí os dejo una recopilación con algunas de las fotografías más icónicas de los estilismos del modisto más representativo de la era posmoderna.

Madonna por Jean Baptiste Mondino (1990)
Madonna por Jean Baptiste Mondino (1990)
Mario Testino "Feathers Will Fly" (2013). Con Kate Moss para Vogue UK. Colección Les Indiennes Gypsies.
Mario Testino “Feathers Will Fly” (2013). Con Kate Moss para Vogue UK. Colección Les Indiennes Gypsies.
David LaChapelle "Hollywood Confidential" (1998). Colección Voyage au tour du monde en 168 tenues.
David LaChapelle “Hollywood Confidential” (1998). Colección Voyage au tour du monde en 168 tenues.
Nan Goldin. Verushka (2008) para New York Times Magazine. Colección Les Sirenes.
Nan Goldin. Verushka (2008) para New York Times Magazine. Colección Les Sirenes.
Miles Aldrige (2007). Colección Les Vierges.
Miles Aldrige (2007). Colección Les Vierges.
Solve Sunsbo, "Invitation à la danse avec Elena Sudakova". Numéro (2008). Colección Les Pirates.
Solve Sunsbo, “Invitation à la danse avec Elena Sudakova”. Numéro (2008). Colección Les Pirates.
Sarah Moon, "Gaultier" (1998). Colección Hommage à Frida Kahlo.
Sarah Moon, “Gaultier” (1998). Colección Hommage à Frida Kahlo.
Björk por Jean Paul Goude (2007). Colección Les Vierges.
Björk por Jean Paul Goude (2007). Colección Les Vierges.
Naomi Campbell por Nick Knight para V Magazine (2007). Colección Les Vierges.
Naomi Campbell por Nick Knight para V Magazine (2007). Colección Les Vierges.
Cindy Sherman, "Sans titre 131" (1983). Colección Le Dadaïsme.
Cindy Sherman, “Sans titre 131” (1983). Colección Le Dadaïsme.
Alix Malka, "Eaux Profondes" (2008). Colección Les SIrènes.
Alix Malka, “Eaux Profondes” (2008). Colección Les SIrènes.
Kurt Cobain por Anton Corbijn (1993). Colección Les Vikings.
Kurt Cobain por Anton Corbijn (1993). Colección Les Vikings.
Ellen Von Unwerth, "The Heat of the Moment" (1998). Naomi Campbell para Vogue US. Colección Hommage à Frida Kahlo.
Ellen Von Unwerth, “The Heat of the Moment” (1998). Naomi Campbell para Vogue US. Colección Hommage à Frida Kahlo.
Milla Jovovich en "Haute Couture: A New Age" (2012) por Peter Lindbergh para Vogue Italia. Colección: Confession d'un enfant du siècle.
Milla Jovovich en “Haute Couture: A New Age” (2012) por Peter Lindbergh para Vogue Italia. Colección: Confession d’un enfant du siècle.
Karlie Kloss en "Karlie Kloss and Broken Humpty Dumpty" (2016) por Tim Walker para W Magazine. Colección Les Parisiennes.
Karlie Kloss en “Karlie Kloss and Broken Humpty Dumpty” (2016) por Tim Walker para W Magazine. Colección Les Parisiennes.
Blanchett en "Divina Cate Blanchett" de Peter Lindbergh para Vogue Italia (2003).
Blanchett en “Divina Cate Blanchett” de Peter Lindbergh para Vogue Italia (2003).
Izima Korau, "Fez Mysteron" (1983).
Izima Korau, “Fez Mysteron” (1983).
Jennifer Tzar para i-D Magazine (2004). Colección Hommage à la Beauté des Rousses.
Jennifer Tzar para i-D Magazine (2004). Colección Hommage à la Beauté des Rousses.
Nicolas Ruel (2013). Colección L'Homme Moderne.
Nicolas Ruel (2013). Colección L’Homme Moderne.
Bimba Bosé en "Retratos de una Obsesión" de Ruven Afanador para Yo Dona (2010).
Bimba Bosé en “Retratos de una Obsesión” de Ruven Afanador para Yo Dona (2010).
Peter Lindbergh para Vogue Paris (1991). Colección French CanCan.
Peter Lindbergh para Vogue Paris (1991). Colección French CanCan.
Lara Stone en "The Great Illusion" de Paolo Roversi para Vogue Italia (2010). Colección Mexico.
Lara Stone en “The Great Illusion” de Paolo Roversi para Vogue Italia (2010). Colección Mexico.
Peter LIndbergh para Vogue UK (1984).
Peter LIndbergh para Vogue UK (1984).
Kate Moss en "Perfection in Couture" de Mert Alas y Marcus Piggott para Vogue Japan (2011). Colección Punk Cancan.
Kate Moss en “Perfection in Couture” de Mert Alas y Marcus Piggott para Vogue Japan (2011). Colección Punk Cancan.
Cindy Crawford en "Cindy: The Sequel" de Peter Lindbergh para Harper's Bazaar US (1995). Colección Cavaliers et Amazons des Temps Modernes.
Cindy Crawford en “Cindy: The Sequel” de Peter Lindbergh para Harper’s Bazaar US (1995). Colección Cavaliers et Amazons des Temps Modernes.
Richard Avedon (2000). Colección Les Indes Galantes.
Richard Avedon (2000). Colección Les Indes Galantes.
Erin O'Connor por Alix Malka (2004). Hèrmes por Jean Paul Gaultier.
Erin O’Connor por Alix Malka (2004). Hèrmes por Jean Paul Gaultier.
Hedi Slimane, "Simplement Couture". Colección Les Sirènes.
Hedi Slimane, “Simplement Couture”. Colección Les Sirènes.
Gaultier en 28 fotografías

Lo que Yves hizo por ti (aunque aún no lo sepas)

Enero de 1971. Yves Saint Laurent hace saber al mundo que no quiere seguir diseñando para “millonarias apáticas”. Materializando su deseo en hechos, se mofará de ellas en el desfile de la colección primavera-verano que cerraba la semana de la alta costura de París. Su colección, una moda para la modernidad inspirada en un pasado no lejano, será mal interpretada y sentenciada a convertir a su autor en un mártir, de la pluma de la misma prensa que lo bendijo como el verdadero y último heredero de la alta costura.

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Saint Laurent: Verdaderamente Horroroso (International Herald Tribune), El Diseñador Yves Saint-Laurent Prende Fuego en el Mundo de la Moda  (Lorain Journal), Las Mujeres estarán este Verano… en 1945 (Le journal du dimanche), Saint Laurent: un triste oficio (Le Figaro), Guardando lo Peor para el Final (The Guardian) serán algunos de los titulares que durante los dos últimos días de enero provocarán un linchamiento sin precedentes de la obra de un modisto en las cabeceras internacionales. Sólo Elle, aunque ya en el mes de marzo, se atreverá a titular un reportaje fotográfico “La Liberación de la Mujer según Saint Laurent”.

 

¿QUÉ PUEDE PROVOCAR UN ESCÁNDALO EN MODA?

Al fin y al cabo es sólo ropa. ¿No? La indignación en este caso iba más allá de lo que los actores del negocio consideraron una apología al mal gusto, o de unos centímetros más de muslo de lo habitual; el escándalo tenía motivaciones políticas.

Jane Birkin vestida con la colección de Saint Laurent de 1971.
Jane Birkin vestida con la colección de Saint Laurent de 1971.

No debe de sorprendernos ya en absoluto el carácter político que encierra la moda, del que ya hablamos anteriormente en The ThuNNder. Como elemento cultural, la moda se encuentra dentro de un sistema económico y político concreto. En este contexto, puede desempeñar una función integradora o bien trasgresora. Saint Laurent, poniendo la vista en el doloroso pasado de la ocupación nazi, empujó la moda de su tiempo varias décadas hacia delante. Y como al arrastrar una pecera algunos centímetros sobre una superficie lisa, al detenerse el agua quedó tambaleante en su interior durante segundos, y los pececillos incapaces de impulsarse con las aletas mientras intentaban asimilar el trauma del brusco cambio.

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La crítica que más duele es aquella que nace del corazón del sistema. Saint Laurent, el designado príncipe heredero de la última generación de modistos, desafió la confianza de los que ablandaron su trono. Su colección fue tildada nostálgica de los años de ocupación. ¿Su perdición? Negar dos máximas: el derroche en tejido y las líneas ambiguas de la silueta evasiva del futurismo años 60 a la que él mismo había contribuido. La austeridad en tejido y la simplificación de los patrones evocó la escasez, el racionamiento y la opresión del París ocupado. Los tejidos pegados al cuerpo, las faldas cortas y las formas rebosantes de sensual femineidad, transportó al estilo de las prostitutas de Pigalle a las clientas y periodistas presentes en el desfile.

La broma era dura y de mal gusto, pero a los precios de la alta costura ya se hacía inadmisible.

Anjelica Huston para Vogue Italia.
Anjelica Huston para Vogue Italia.

¿POR QUÉ 1940 EN 1971?

Con la industria textil totalmente paralizada, la mujer del París ocupado tomaba la chaqueta de su marido, padre o hermano ausente, la reajustaba en casa para adaptarla a su cuerpo y salía a la calle con ella puesta, a ocupar el lugar el mismo lugar que éste había dejado. En una sociedad que sobrevivía con mujeres reemplazando a los hombres en su puesto de trabajo, la chaqueta, arreglada para la nueva inquilina, se transformaba en una dolorosa metáfora.

Las faldas se acortaron. No había suficientes metros de tela. El pelo era escondido dentro de un turbante por una mujer con la suficiente arrogancia como para negarse a mostrar su cabello al invasor.

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Quienes lo habían vivido querían olvidarlo. Por lo que padecieron, o por lo que se acercaron al invasor. Por eso la moda europea abrazó con entusiasmo la costura derrochante del joven Christian Dior, con sus corsés, sus estructuras pesadas y las faldas de un vuelo de casi 20 metros inspiradas en los pétalos de las flores. Flores para ellas. Flores para olvidar.

Sin embargo las chicas jóvenes que no habían conocido esa época ansiaban recuperarla. Sólo habían asistido a ella a través de la ventana del cine, y les seducía el glamour de una femme fatale distante, segura, magnética. Así lo reconocía Paloma Picasso, la única musa de Saint Laurent, que con sus labios rojos y su ropa de segunda mano del Mercado de la Pulga influyó en la transformación de la obra del diseñador.

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Cuando Saint Laurent presentó la Colección del Escándalo mayo del 68 estaba en la memoria reciente de todos. Había un deseo palpitante en las juventudes francesa e inglesa de diferenciarse de la generación de sus padres, de rechazar su hipocresía. Los colectivos feministas reivindicaban una posición de la mujer en la sociedad paralela a la breve fantasía de la ocupación, en la que los trabajos tradicionalmente masculinos ya no entendían (no podían hacerlo) de sexos. En 1970 la revista GQ realizaba su defensa de la contracultura: la música y la moda se convertían en los ejes de la revolución de la juventud, una vez atravesado el filtro que la hacía comercializable.

QUÉ SUPONE PARA TI LA COLECCIÓN DEL ESCÁNDALO

Saint Laurent definió de forma definitiva el recorrido de la moda moderna. Una moda de la calle y para la calle. Dejó fuera de la ecuación a sus clientas y se sensibilizó con el deseo de las chicas de su tiempo: les dio la moda que necesitaban para convertirse en las mujeres que querían ser. En definitiva cambió el sentido vertical de la comunicación, materializando un deseo que no se encontraba en la élite en la que se movían sus clientas sino en una juventud que compraba en mercadillos.

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Con esta colección el modisto terminó de dar sentido al prêt-à-porter. La caída de París como establecedor de tendencias después la ocupación alemana era terminante. La moda se había despolarizado. Estados Unidos, antes tímido seguidor, ahora había recogido el testigo y había cambiado todo el sistema. Con la aplicación del fordismo a la producción de moda, el auge de los centros comerciales y la comercialización de las prendas sueltas avanzaron una moda de los nuevos tiempos. El nuevo sistema de producción en masa y acelerado avecinaba un público diferente, la primera fase de su democratización estaba en marcha.

Eugenia Sheppard tenía 69 años cuando escribió para el Herald que la colección de Saint Laurent era horrorosa. El problema es que en ese momento fue incapaz de comprender que no se había hecho pensando en ella ni en el criterio de las mujeres de su quinta.

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Lo que Yves hizo por ti (aunque aún no lo sepas)

Jean Paul Gaultier: 40 años de trasgresión

Jean Paul Gaultier (Acueil, 1952) desfila por primera vez en París en el año 1976. Deja atrás así las horas perdidas en el salón de belleza de su abuela, las múltiples pruebas de vestuario en la confección de modelos para su osito de peluche Nana y los envíos de bocetos a modistos consolidados como Yves Saint-Laurent abocados a respuestas negativas. La asistencia es escasa. Como él mismo reconoce, aunque le sobraban ganas, le fallaba la estructura.

Es Dianne Benson, propietaria de la neoyorquina boutique Diane B., la que apuesta en los años 80 por la distribución de piezas de diseñadores más experimentales como Miyake, Kawakubo en Comme des Garçons, o el propio Gaultier. Será cuando Benson encargará a la artista Cindy Sherman una serie de fotografías para Interview con la ropa de estos modistos. En ellas, convertidas en las primeras fotografías artísticas inspiradas en la fotografía de moda, Sherman trasgrede las convenciones de la prensa femenina desde un tono crítico y el humorístico.

Sans Titre 131. Cindy Sherman para Interview.
Sans Titre 131. Cindy Sherman para Interview.

40 años más tarde el Grand Palais de París rinde homenaje al modisto en una extensa exposición retrospectiva articulada a través de salas interactivas (desde bolas y música de discoteca, a maniquís que hablan y  se quejan). El evento no está fuera de lugar, en pleno 2015 y con el diseñador exclusivamente dedicado ahora a la alta costura (hace ya una temporada que abandonó el prêt-à-porter en una sonada celebración con todas sus musas sobre la pasarela), no se puede dejar de lado lo que la obra de Gaultier ha supuesto para el imaginario visual cultural occidental y para la identidad femenina en particular.

MODISTO POSMODERNO

Según nos instruyen en las aulas, la Posmodernidad fue por primera vez definida por François Lyotard como la caída de los Grandes Relatos. Es decir, la pérdida de su capacidad de convicción por parte de las tradicionales explicaciones del mundo como la religión o las ideologías.

Un mundo que cuestiona sus anteriores polos no sólo roza el nihilismo, sino que experimenta la desvirtuación de su simbolismo tradicional para atravesar una trasposición y desestigmatización de los códigos estéticos.

¿Qué tiene todo esto que ver con Jean Paul Gaultier? El modisto francés ha convertido su carrera en un experimento de reversión de códigos. Desde la resemantización del corsé a la falda masculina. Gaultier no ha dudado en hacer suyos elementos mitológicos como la sirena o la imaginería cristiana como la misma madre de Cristo.

Kylie Minogue vestida por  Gaultier por William Baker. Colección Les Vierges.
Kylie Minogue vestida por Gaultier por William Baker. Colección Les Vierges.

Su colección Las Vírgenes se sirve de la tradición de representación iconográfica de la Virgen María para crear delicadas túnicas, estampadas, bordadas, con estructura de armadura y recreación en el potencial sugestivo de la sangre de su corazón sagrado. Así, Gaultier efectúa el descenso del altar de la Virgen a icono de la cultura pop mediante la revisión de su indumentaria. Presta al escándalo, la colección levantó la ira de los irascibles sectores habituales y sedujo la atención de divas fieles al modisto como Kylie Minogue y Madonna.

CUESTIÓN DE GÉNERO

Tomando inspiración de individualidades singulares Jean Paul Gaultier crea su propia utopía: la libertad de cada uno para ser quien de verdad quiere ser. La moda es, ante todo, una cuestión de identidad. Gaultier lo sabe y por ello ha dedicado su carrera a trasgredir las semánticas tradicionales de la indumentaria.

Milla Jovovich vestida por Gaultier por Peter Lindbergh para Vogue Italia.
Milla Jovovich vestida por Gaultier por Peter Lindbergh para Vogue Italia.

Así lo hizo con el corsé, elemento característico de la represión secular femenina. Reinventándolo en unas estructuras respetuosas con el cuerpo y colocándolo sobre hombres y mujeres. La prenda se transforma, sale a la superficie y con unos punzantes pechos puntiagudos que marcaron la gira de Madonna de 1990, se transforma en una advertencia de peligro. De pieza de violento sometimiento al canon de belleza, a estandarte del empoderamiento femenino.

Lo mismo ocurre con la falda masculina, una constante en las colecciones de Gaultier. El modisto denuncia que hay aún en la moda códigos y clichés que no corresponden a nuestra época. Contra esta incriminación al hombre que se apropia de sensibilidades atribuidas a lo femenino, Gaultier crea su colección L’homme moderne.

Otra forma de reforzar su posición respecto a este tema es su gusto por las modelos y musas atípicas. Siempre trasgrediendo los cánones de belleza Gaultier quiere vestir a Conchita Wurst, Rossy de Palma o Bimba Bosé. Demuestra así que la belleza tiene múltiples posibilidades no contempladas, y que la moda sólo puede progresar si consigue dar salida a la necesidad del ser humano de revelar su subjetividad.

Björk vestida con la colección Les Vierges de Gaultier por Jean Paul Goude.
Björk vestida con la colección Les Vierges de Gaultier por Jean Paul Goude.
Mariano Vivanco para Gaultier. Colección Les Sirènes.
Mariano Vivanco para Gaultier. Colección Les Sirènes.

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Jean Paul Gaultier: 40 años de trasgresión